Bolivia no necesita negociar sino exigir el pago a chile por el uso y aprovechamiento de las aguas del Silala

Antecedentes

El 20 de octubre de 1904 Bolivia firma con Chile el Tratado de Paz y Amistad por el cual se define el límite entre estos dos países.

El 23 de septiembre de 1908 la Prefectura de Potosí concede el uso de las aguas del Silala a la empresa The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited.

En Junio de 1997, el Ing. Omar Manzano, Prefecto y Comandante del departamento de Potosí, por mandato del gobierno, gestiona la cancelación del Contrato de Concesión de las aguas del Silala a la empresa anglo-chilena.

En junio de 2009 el gobierno de Evo Morales negocia, a ocultas, un “acuerdo” con Chile, por el cual el gobierno del Mapocho continuaría con el uso, aprovechamiento y explotación de las aguas del Silala y se comprometía pagar el 50 % del valor del agua, es decir que Chile usa el 100 % del agua, sin embargo se comprometía a pagar la mitad del volumen de agua.

Naturalmente, esta negociación cayo por su propio peso, porque el pueblo boliviano, y específicamente el pueblo potosino, rechazó de plano la negociación que llevaba adelante el Vice Canciller Fernández.

 

Las aguas del Silala sirvieron y aún sirven para el uso y consumo humano y para el desarrollo de la industria minera chilena

Las aguas del Silala sirvieron, en principio, para el uso y consumo humano en las poblaciones de San Pedro, Calama, Sierra Gorda, Estación Baquedano, Santa Elena, Tocopilla, Antofagasta, y otras poblaciones pequeñas, ubicadas en el desierto de Atacama.

Por otro lado, sin las aguas del Silala, la industria minera chilena no hubiera sido posible. No olvidemos que para el desarrollo de la mina de Chuquicamata, uno de los yacimientos más grandes de cobre en el mundo, utilizó grandes cantidades de agua para sofocar el polvo que generaba el movimiento del mineral y tierra.

Así mismo, la industria minera chilena se ha concentrado en el sector de Antofagasta, convirtiéndose en un polo de desarrollo en el norte chileno. El crecimiento y desarrollo de la mina de Chuquicamata conllevó a la exploración y explotación de otros yacimientos mineros en el sector de Calama, Antofagasta y el salar de San Pedro de Atacama.

Todo este desarrollo minero, en el norte chileno, requería una gran cantidad de agua y las vertientes del Silala se constituyeron en un vital elemento para el desarrollo de la industria minera chilena, durante las décadas de los 80, 90 y 2000.

Como conclusión se puede señalar, que los chilenos viven gracias a las aguas del Silala, sin pagar un solo centavo al verdadero dueño, que es Bolivia.

 

Bolivia no necesita negociar sino exigir el pago a Chile por las aguas del Silala

Frente a esta situación, Bolivia debe exigir a Chile el pago por el uso de las aguas del Silala, caso contrario, debe tomar las medidas que más convenga a los intereses nacionales, porque este uso, abuso y negociado de las aguas del Silala, por parte de la empresa privada, con el encubrimiento y protección de los gobiernos chilenos, desde 1908, no se puede tolerar, por lo tanto Bolivia debe exigir el pago inmediato por el uso, aprovechamiento y explotación de las aguas del Silala, en otro caso se debe cortar el 100 % del flujo de agua hacia Chile, como se lo hace a cualquier usuario de agua cuando no paga en su debido tiempo, además muchas poblaciones del Sud Oeste requieren agua.

Por lo tanto, Bolivia no tiene nada que negociar con Chile sino exigir el pago y/o resarcimiento por el uso, aprovechamiento y explotación de las aguas del Silala desde 1908 a la fecha y Chile no puede negarse a pagar, en otro caso estaríamos en el colmo de la irracionalidad chilena o el colmo de la incapacidad del gobierno boliviano.