Tema Marítimo

Los derechos de Bolivia sobre el mar

Serie publicado por Milton Luis Lérida Aguirre en El Diario (http://www.eldiario.net) entre el 19 de marzo y el 30 de marzo de 2011

El Diario, Bolivia, 19 de marzo de 2011

Parte I

Antecedentes

Importantes hombres, estudiosos de la problemática marítima boliviana, han hecho conocer su opinión y al mismo tiempo su solidaridad, sin embargo los gobiernos bolivianos de turno poco o nada han tomado en cuenta estas opiniones que son de mucho valor.

Las opiniones

A continuación hacemos conocer estos conceptos que aún siguen teniendo plena vigencia, extractados del libro “Los derechos de Bolivia al Mar”, Antología de juicios eminentes, editado por la editorial América Latina, de la Biblioteca de Clásicos bolivianos, el 28 de septiembre de 1969, en La Paz, Bolivia.

 

ROQUE SÁENZ PEÑA

Bolivia nació a la vida republicana con una extensa costa marítima, sin embargo como don Roque Sáenz Peña, ex presidente de la República Argentina, al referirse al tema marítimo boliviano señala, “Chile es pleitista a todos rumbos, es usurpador a todos vientos, anarquista en todas las latitudes de la América. Y tiene que ser esa su política interna; porque Chile necesita usurpar para vivir”. Además complementa que “bajo una forma u otra es Chile siempre quien anarquiza las repúblicas limítrofes. Tiene por el norte la historia vergonzosa de Atacama, allí la diplomacia chilena asiste a las bacanales de la dictadura para arrancar al déspota (Mariano Melgarejo) un tratado que sacrifica los derechos inalienables de Bolivia, rompe un tratado que establece el arbitraje para definirlo y ocupar militarmente un territorio que nunca fue suyo, que nunca poseyó, pero que lo ocupa a título de reivindicación, como si fuera posible reivindicar lo que no es ni ha sido propio, como si esta reivindicación de lo ajeno no tuviera su nombre en el derecho penal, y ya que es un acto sin nombre en derecho de gentes”. (Los Derechos de Bolivia al Mar, Antología de juicios eminentes, Editorial América Latina, pág. 83).

 

JOSÉ LEÓN SUAREZ

El profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, José León Suárez, dice que “Bolivia constituye un caso único en la historia moderna del mundo, porque es más grave apoderarse de la salida al mar libre que de la misma independencia de un país”. Además agrega que “si excluye de la solución a Bolivia, so pretexto de que no es parte en el conflicto por haber aceptado ‘voluntariamente’ ceder todo su litoral por el tratado de 1904, se cometerá un gran error, dejando sin reparación una injusticia, cuya monstruosidad jamás podrá ser atenuada por los deliberados o casuales errores y hasta corrupciones de algunos que, apoderados del poder, gobernaron nominalmente a esta nación” (IBID, pág. 82.).

 

El Diario, Bolivia, 20 de marzo de 2011

Parte II

CASTO ROJAS

Otro hombre que ha dedicado su tiempo al estudio del enclaustramiento marítimo fue don Casto Rojas, boliviano, de profesión abogado, quien expresa que “Bolivia no puede vivir encerrada, amurallada, encarcelada en los Andes. … Bolivia no busca una fórmula de igualdad cultural o de distribución comunista de los dones que la naturaleza ha opuesto al alcance de cada pueblo. … Busca la complementación de los órganos de su vida para hacer factor de armonía y de avance en el continente, en vez de ser el engranaje que retrocede y hace estallar la máquina. Exige por sí y por el continente, que se le reconozca el derecho de poseer los elementos esenciales que la naturaleza ha puesto gratuitamente como condición de vida para todos los seres, como ser el aire, la luz, el mar”.

Complementa: “no necesita el mar por el placer de tenerlo, por la poesía de sus ondas, por lo pintoresco de sus playas: necesita el mar para vivir, para ser libre, para hacer factor de progreso en el mundo, para contribuir a la marcha armónica de América, para no caer en la locura de la desesperación, para no romper los engranajes en una fatal propulsión. … Mediten los estadistas de América: la cuestión del Pacífico es cuestión de vida para Bolivia, pero es también la causa del entorpecimiento funcional de la vida armónica del continente y, por lo tanto, para removerla, deben concurrir, si esto se hiciera indispensable, todas las influencias políticas del mismo continente” (IBID, pág. 33).

Casto Rojas pregunta: “¿qué actitud asumirán los Estados Unidos del Norte?, porque el mismo presidente Wilson ha dicho que ‘todos los pueblos deben tener libre y propio acceso al mar’. Ese derecho natural a la vida reclamamos en nombre de la justicia distributiva”. Casto nos recuerda que “hay un principio proclamado por el derecho americano; es el de la soberanía de las nacionalidades. Todas deben poseer independencia, libertad, autonomía y estar mutuamente garantizadas en el mantenimiento de estos atributos fundamentales” (IBID, pág. 34).

Actualmente Bolivia es un país tributario, casi convertido en un pueblo vasallo de Chile. También nos hace recuerdo, don Casto Rojas, que “la doctrina Monroe garantiza la independencia de las naciones del Nuevo Mundo contra la incursión de potencias extrañas a la comunidad americana” (IBID, pág. 37).

Rojas manifiesta que Bolivia “… no puede mantenerse amurallado a un pueblo, que tiene tanto derecho a la vida, al bienestar y a la amplia comunicación con el mundo, como los demás que forman la comunidad continental. Sería monstruoso pretender que Bolivia permaneciera para siempre enclavada en los Andes, condenada a una especie de semi soberanía, sin contacto directo con el mundo, dependiendo en sus relaciones económicas del permiso y de la buena voluntad de vecinos no siempre dispuestos a favor” (IBID, pág. 39).

“En América libre y soberana, no puede haber, no debe haber pueblos sujetos a servidumbre, pueblos tributarios y subalternos, ausentes del mundo civilizado, carentes de los órganos más esenciales de comunicación externa y defensa internacional”. Rojas agrega que “América democrática y justiciera no puede exhibir ante la civilización el caso monstruoso de una Bolivia crucificada en la cumbre de los Andes” (IBID, pág. 39).

“Bolivia luchará hasta llegar al mar o hasta sucumbir en la empresa… La guerra futura de América está planteada no por la voluntad de los pueblos, sino por la lógica fatal de las injusticias consagradas por la guerra del 79. Bolivia confiesa francamente que: ‘es un factor de perturbación en la armonía del continente, porque es una nacionalidad incompleta y deformada, y pide a la justicia de los hombres que le otorguen el derecho de ser útil en el concierto de los pueblos libres de América” (IBID, pág. 41.

Además Casto Rojas dice que “el ideal de una salida al Pacífico se ha convertido en una verdadera obsesión colectiva. Todos los partidos, todas las clases sociales, coinciden en la suprema necesidad de la reintegración marítima de Bolivia” (IBID, pág. 44).

Casto Rojas en el caso de Tacna y Arica

Casto Rojas decía que las dos tesis bolivianas, al parecer contradictorias, de la “reintegración” y de la “reivindicación”, son dos caminos seguidos por los gobiernos de turno -el de la adquisición directa de Tacna y Arica y el de la revisión del tratado de paz con Chile-, que no son fundamentalmente diferentes sino son simples cuestiones del método para alcanzar el mismo resultado.

El partido liberal sostenía en el gobierno que era más fácil realizar los anhelos nacionales proponiendo directamente a Chile y al Perú la adquisición del puerto de Arica, sobre el que ninguno de esos países tiene título perfecto del dominio, sino meras expectativas fundadas en el plebiscito.

Por otro lado, el partido republicano planteaba realizar gestiones sin determinar puerto alguno, y el camino escogido era el de pedir la revisión del Tratado de 1904, el cual al confiscar a favor de Chile todos los puertos bolivianos y peruanos entre Antofagasta y la quebrada de Sama, dejaba a Bolivia en una situación incompatible con los tributos más elementales de la soberanía y la independencia de un pueblo. Quería revisar el tratado dentro de las prudentes previsiones del artículo 19 del Pacto de la Liga de las Naciones.

Si bien estos dos planteamientos tuvieron un avance, no alcanzaron el resultado que el pueblo boliviano esperaba.

La gravedad del conflicto del Pacífico

Chile ha pretendido reducir el conflicto marítimo, relacionado con Tacna y Arica, a una simple y vulgar querella entre dos países vecinos. Para Chile era un pleito chico. La construcción del ferrocarril de Arica a La Paz era suficiente y de sobra para que viva Bolivia, es decir que no necesitaba una salida al mar.

Por otro lado, Perú sostenía frente a Chile que el derecho no existe, y por tanto exige que Tacna y Arica le sean devueltas sin plebiscito ni otra formalidad, extendiendo sus reivindicaciones a toda la provincia de Tarapacá. Chile, a su vez, alega que esos territorios le pertenecen por el derecho de la guerra, a título del victorioso. En cuanto a Tacna y Arica está dispuesto a ejecutar el plebiscito, pero Perú hace notar que sus pueblos han sido expulsados.

Casto Rojas considera que el ferrocarril de Arica a La Paz es una obra de penetración y explotación, no instrumento de soberanía boliviana.

Estas reflexiones nos hacen ver que una negociación para una salida libre y soberana al Pacífico, vía el extremo norte actual de Chile no va a ser posible, porque primero habrá que anular el tratado suscrito en 1929, entre Chile y Perú referido a la posesión y dominio de Tacna y Arica, y porque todo tema referido a soberanía territorial, que está inscrito en la Constitución Política chilena, a ningún ciudadano chileno le permite, por más Presidente que sea, negociar la soberanía territorial.

Es muy importante que las actuales autoridades tomen en cuenta las reflexiones de Don Castro Rojas.

 

El Diario, Bolivia, 21 de marzo de 2011

Parte III

LUIS BARROS BORGOÑO

El chileno Luis Barros Borgoño se refiere a la problemática marítima de Bolivia, el caso del Tratado de 1895, manifestando que: “no puede ser indiferente para un estado vecino de Bolivia como es Chile, el que esa nación se halle perpetuamente agitada por un malestar que persistirá mientras no haya tenido ese desiderátum de todos sus partidos: su salida en condiciones de independencia económica internacional al mar Pacífico”.

Asimismo, agregaba que “la entrega a Bolivia de un puerto que puedan permitirle su libre y fácil acceso al mar y un régimen comercial… habrá de crear entre los dos países los más estrechos y duraderos vínculos comunes y recíprocas conveniencias. Dejando Bolivia de ser una nación mediterránea. No puede ponerse en duda que tal ha sido el constante anhelo de Bolivia, y es sabido que a la satisfacción de esta necesidad primordial de su existencia, ha vinculado todas sus aspiraciones nacionales”.

Esta demanda boliviana fue siempre formulada desde las primeras negociaciones de 1884, pese a que los negociadores bolivianos pusieron como “condición de un puerto en el Pacífico, como base indeclinable de la celebración de la paz”.

Barros Borgoño consideraba esencial la satisfacción de la existencia autonómica para Bolivia de tener una salida libre y soberana al Pacífico “dejando de ser un Estado mediterráneo y ponerse en contacto con las demás naciones, como nación soberana, en actitud de celebrar con ellas tratados de navegación y comercio” (IBID, pág. 53).

Este canciller chileno citó un artículo de “La Prensa” de Buenos Aires, de 24 de mayo de 1895, que dice “ no es humano que los vencidos del Pacífico sean amigos de Chile, lo natural es que Bolivia y el Perú sean sus enemigos. Lo humano y racional es que esas dos naciones deseen la reconquista de sus bienes perdidos, que enriquecen a su afortunado adversario” (IBID, pág. 139).

La opinión de este canciller chileno no fue tomada en cuenta, menos fue considerada en las esferas de la Cancillería Bolivia, dejando pasar una oportunidad que muy bien podría contribuir a lograr una salida libre y soberana hacia el Pacífico.

 

AGUSTÍN ROSS

El chileno Agustín Ross al referirse al tema de Tacna y Arica dice que “es razonable que el Perú ocupe en un cuarto de siglo el territorio de Tacna y el puerto de Arica, que ni uno ni otro necesita para su seguridad o el desarrollo, al paso que a Bolivia se la mantiene encerrada en el corazón del continente, sin salida propia”.

“Todo país necesita, por lo menos, un puerto propio, para comunicarse con los océanos y con el mundo exterior, y para el desarrollo de su comercio, de su industria y su organización social”, añadiendo que “Chile cuenta con un centenar de puertos a lo largo de toda su dilatada costa, y el Perú tendrá otros cincuenta… Y se pregunta ¿les hace falta uno más, Arica? ¡seguramente, no!”.

“Chile, por caprichoso y por jactancia, quiere continuar indefinidamente en posesión de esos territorios, aunque sus derechos sobre ellos sean sólo eventuales y problemáticos. El Perú quiere recuperar la posesión de ellos por amor propio y herido y por la remotísima esperanza de recuperar Tarapacá”.

Ross enfatizaba que “se necesita una actitud más razonable de parte de Chile y al decir razonable, puede entenderse más justa respecto de Bolivia y también más prudente respecto de nosotros mismos”

Ross planteaba: “Chile puede ahora contribuir eficazmente a satisfacer y a complacer a Bolivia en ese deseo… Sería un motivo de agradecimiento de verdadera amistad de parte de Bolivia hacia Chile, que no valdría más, mucho más que tener bajo nuestro dominio y soberanía un pedazo de territorio que no necesitamos y lo que no queremos es desafecto”.

El chileno afirmaba que “negociando directamente con el Perú para convenir en que tanto ese país como Chile, cedan a Bolivia los derechos que los dos tenga, es Tacna y Arica. Tal vez fue errado el procedimiento de Chile en 1895 al conducir sus negociaciones en secreto, sin conocimiento del Perú. Mejor sería procurar el convenio a cara descubierta”.

Ross proponía “la cesión por Bolivia al Perú, en forma de permuta, de una porción de territorio en la frontera interior, más o menos equivalente en extensión superficial e importancia a Tacna y Arica, y el pago además al Perú de los diez millones de pesos… estipulados en el Tratado de Ancón. Bolivia pagaría a Chile otros diez millones de pesos iguales a los que reciba el Perú y el costo total del ferrocarril de Arica a La Paz quien se le traspasaría”. (IBID, pág. 53-56)

No olvidemos que Agustín Ross fue senador y en el primer órgano intelectual del Mapocho, en la revista chilena, expresa la necesidad de que Chile entregue a Bolivia Arica y Tacna.

Finalmente esta propuesta fue desechada o simplemente no fue tomada en cuenta en las negociaciones.

El Diario, Bolivia, 22 de marzo de 2011

Parte IV

 CARLOS VICUÑA FUENTES

Sobre este mismo problema de Tacna y Arica, Carlos Vicuña Fuentes manifiesta que “su salida al mar (la de Bolivia) tendrá que ser forzosamente una ineludible aspiración nacional y un eterno problema internacional en cuya finalidad no podrá haber desacuerdo entre sus hombres”.

Además complementa: “En cuanto a Bolivia el problema es más hondo todavía porque es vital como no puede ir a vivir enclaustrado, fuera del acceso a la vía libre del mar”.

Finalmente, Vicuña Fuentes sentenciaba, en Santiago de Chile en noviembre de 1921, que “el problema de la clausura de Bolivia subsiste todavía como una injusticia internacional y como un peligro para la paz en esta parte de la América” (Ibid, pág. 56-57).

JOSÉ VASCONCELOS

El mexicano José Vasconcelos decía que “la página más negra de toda la Guerra del Pacífico es la página en que se privó a Bolivia de una salida al mar. Una situación así no puede perdurar. Si Bolivia jamás hubiese tenido un puerto, sería forzoso dárselo. Si Bolivia no tuviese ningún derecho a litoral, sería indispensable crearle ese derecho…”.

Vasconcelos recordaba la denuncia de un escritor satírico ante el mundo, “el crimen de mantener a Bolivia distante, separada del mar. Ningún patriota continental puede permanecer indiferente ante el problema. Bolivia necesita el mar”.

Agregaba Vasconcelos: “llevamos años de estar oyendo hablar de los derechos del Perú y de los derechos de Chile sobre las provincias en disputa, pero pocas, muy pocas veces, se recuerda que el verdadero derecho -aún sin leer una letra de los tratados y acuerdos- es el derecho de Bolivia para reconquistar sus litorales”.

“Lo natural hubiese sido que el pueblo más adelantado preste ayuda a los demás para organizarse política y económicamente, pero como esto no conviene al interés personal del dictador del momento, se cierran entonces y se afirman las fronteras y cada serie de dictadores va dejando más estrecho concepto de la patria y cada patria se siente, ella sola, erguida y amenazante con la misma ridícula insolencia del déspota que no conoce otra mira que mantenerse en el poder”.

“¡Bolivia ahorcada!, ¡que todos los patriotas de la América recuerden que Bolivia necesita un puerto!, ¡que no se transija ninguna cuestión sin que antes se arregle que Bolivia recobre su puerto!, ¡que no se hable de Iberoamericanismo si no se exige la justicia evidente de Bolivia! El medio para lograr esa justicia no nos interesa a los que estamos lejos, el procedimiento ha de ser cosa que resuelvan los mismos que están dentro del conflicto”.

“Lo que nos importa a todos los iberoamericanos es que Bolivia tenga su puerto”, declaraba Vasconcelos en París, en agosto de 1926.

Bolivia, que pareciera no tener apoyo internacional, aquí se demuestra lo contrario, es decir que son muchos los ciudadanos importantes que conocen la causa marítima y manifiestan su apoyo incondicional.

LEOPOLDO LUGONES

Este ilustre hombre argentino sostiene que “la causa de Bolivia es para mí un deber de argentino… Cómo va a resultar aceptable la existencia de una nación cautiva entra naciones hermanas, cuya dependencia y dignidad provienen de un esfuerzo común para sacudir el cautiverio…. La cuestión del Pacífico no tiene posibilidad de solución completa sin Bolivia”.

Es necesario tomar en cuenta la observación de Lugones: “toda conquista territorial entre estas naciones viola, a mi entender, el UTTI POSSIDETIS de 1810, fundamento de nuestro derecho internacional, que no fue una expresión de la fuerza impuesta entre nosotros sino un hecho por todos consentido”.

En lo que se refiere a Tacna y Arica, Lugones hace esta aclaración: “las provincias cautivas mutilan en verdad el territorio de Perú, pero Bolivia despojada de su litoral es, a su vez, una nación cautiva. Económicamente, desde luego, y ésto sólo bastaría, pero políticamente a Bolivia se la somete a una inevitable subordinación de parte de Chile y el Perú, de la república Argentina o del Brasil, pues lo que siendo un país rodeado, la verdad de su territorio depende del consentimiento de aquellos”.

Lugones afirma que “El mar es la puerta franca de las naciones. Toda Nación litoral, a quien se le clausure dicho acceso, quedará prisionera o cautiva, y este es el caso de Bolivia despojada”.

“La victoria tiene un precio que es la reparación y la indemnización, pero que en América no puede ser la conquista. El despojo a Bolivia viola esta Ley de continuidad moral y por ello debemos sostener la causa boliviana, sin vacilación ni subterfugios” (Ibid, pág. 62-66).

Estas afirmaciones y conceptualizaciones fueron hechas en Buenos Aires el 12 de mayo de 1926, y tienen plena vigencia en la actualidad.

JUAN JOSÉ DE SOIZA REILLY

De Soiza Reilly manifestaba que “El problema de Tacna y Arica es un problema sudamericano, y por consiguiente atañe a la Argentina”. “El fracaso del plebiscito obliga a Norteamérica a un retiro discreto. Chile insiste en ir a la elección plebiscitaria. Sabe y le consta que va ganar”.

De Soiza Reilly agregaba que “el conflicto (Chile-Perú) entréguese, no a la Liga de Naciones, que vive muy lejos de nuestros caprichos y de nuestras costumbres románticas, sino a los propios pueblos fraternales de América”.

Todos los países de Sudamérica quedarán satisfechos “en la distribución de la justicia, el sitio que merece, una puerta hacia el mar” (Ibid, pág. 66-68).

El Diario, Bolivia, 23 de marzo de 2011

Parte V

 JULIETA LANTEUR

Respecto al problema de Tacna y Arica, el Partido Feminista Nacional Argentino se pronunció en un documento, publicado el 15 de mayo de 1926 en Buenos Aires, que decía lo siguiente: “Creemos que la división del territorio en litigio entre Bolivia, Chile y Perú, es la manera más justiciera de proceder, sin compensaciones de ninguna clase, que sólo traerían soluciones y obligaciones infinitas, de las cuales deben verse libres los países de la América para poder elaborar su porvenir”.

En uno de los considerandos del documento, las mujeres argentinas manifestaban claramente “que una tercera nación, Bolivia, tiene plenos derechos para que se le tenga por parte en estas negociaciones, considerando que así conviene a sus atributos de soberanía marítima y a los de América en General”. “Que es el deber de Chile y el Perú no demostrar intransigencia en ningún sentido y que ambas deben favorecer cualquier fórmula de arreglo, ya que se ha visto que no es posible hacer primar en este caso el principio de arbitraje, y coger amistosamente cualquier propuesta cuyo estudio dé una cordial solución al problema del Pacífico” (Ibid, pág. 68-70).

FEDERICO MORE

Este insigne peruano señala: “el desenvolvimiento psicológico de Sudamérica no adquirirá plena armonía eficiente mientras Bolivia no tenga un puerto en el Pacífico. No hay equilibrio continental posible si Bolivia sigue en su posición mediterránea”; “que Bolivia tenga o no puerto, es cosa que interesa a todo el continente. En la inevitable conflagración sudamericana, la cuestión del puerto para Bolivia es acaso una de las más graves”.

“Para Bolivia, tener o no tener puerto, es cuestión de vida o muerte y dada la gravedad del problema, es urgente resolverlo pronto, de una o de otra manera. Es absurdo pretender que Chile y Bolivia sean verdaderos amigos, mientras esta nación (Bolivia) esté clausurada. Para mantener a Bolivia en su condición de mediterránea, el Perú, lo mismo que Chile, necesitarán siempre hacer una política tortuosa de confabulaciones, una política de ententes sórdidas, ya sea hacia Brasil o hacia Argentina” (Ibid, pág. 71-74).

Muchas fueron las voces y las opiniones que se manifestaron a favor de Bolivia cuando se trataba el tema de Tacna y Arica, sin embargo los diplomáticos bolivianos no tomaron en cuenta estas opiniones y una vez concluido el plebiscito, Bolivia quedó enclaustrada desde ese momento.

DANIEL SÁNCHEZ BUSTAMANTE

Este ilustre paceño describió la situación geográfica de Bolivia para comprender la problemática del mar. Sánchez Bustamante decía que: “sí hay algo que debe enumerarse como derecho esencial de vida y de conservación para los pueblos, es mantener subestructura, tal como la hizo la naturaleza y la coronó la historia. Aquí ya no puede llegar el derecho de la victoria…. Y aunque rueden siglos de silencio y de quietud, la prescripción no cristalizará jamás, y siempre arderá un motivo de rebeldía y de conflicto donde tal cosa ocurra”.

Sánchez Bustamante citaba a un periódico londinense en un editorial del 3 de abril de 1919, que manifestaba: “los pueblos que no tienen libre comunicación con el mar, no pueden subsistir mi desarrollarse ni perseverar en la vida internacional”. También citaba a la doctrina Monroe que pedía “América para los americanos”, es decir “que ninguna nación trate de imponer su política a ningún otro país, sino que cada pueblo tenga la libertad de fijar por sí mismo su política propia, de elegir el camino de su progreso, y esto sin que nada le estorbe, ni le moleste, ni le asuste, de tal modo que se vea a los pequeños marchar parejos con los grandes y poderosos”.

Sánchez Bustamante mostraba al mundo cómo nuestra patria miraba la injusticia y expresaba que “Bolivia mira sin enojo y con alta serenidad el salitre, ¡su salitre! Que ha hecho el progreso de Chile y que llena de oro las arcas públicas y privadas de ese país, pero a lo que Bolivia no podrá resignarse jamás, es necesario que se sepa en el universo entero, es mantener su actual divorcio con el mar, que, al ponerle los grilletes de la esclavitud y al negarle la autonomía del tráfico por sus propias costas, la dejo reducida a un país semi polonizado y semi soberano”.

Agregaba que Bolivia ha sido y ha de ser un país del Pacífico, antes que amazónico o platense, porque en tal sentido la conducen su plasma geográfico, su relieve y sus comunicaciones naturales.

Sánchez Bustamante describió de forma exacta la geografía boliviana para mostrar al mundo que Bolivia está unida al Pacífico, sin embargo pocas han sido las autoridades que han tomado en cuenta los conocimientos de este ilustre boliviano (Ibid, pág. 85 – 114).

El Diario, Bolivia, 24 de marzo de 2011

Parte VI

 JAIME MENDOZA

“Es otro astro que nace y pertenece a la constelación generacional de la Guerra del Pacífico”.

Jaime Mendoza sobre el Tratado de Ancón decía que le parecía “uno de los absurdos diplomáticos más grandes que registra la historia de los convenios humanos” (Ibid, pág. 118).

El Tratado de Ancón fue firmado por Chile y el Perú el 20 de octubre de 1883, en Lima-Perú. El tratado restablece la paz entre los dos países al final de su participación en la Guerra del Pacífico y estabiliza las relaciones post bélicas entre ellos. Fue firmada por el gobierno del general E. Miguel Iglesias del Perú y el gobierno de Chile.

En este Tratado Chile logró el dominio sobre el departamento de Tarapacá y ocupar las provincias de Tacna y Arica por diez años, después de lo cual se organizaría un plebiscito para determinar la nacionalidad de éstas y otras concesiones.

Jaime Mendoza planteaba que “Bolivia tiene la ruta Atlántica. Geográficamente, repitámoslo una vez más -gran parte de su territorio tiende allí-” (Ibid, pág.123).

Bolivia debe ir por unas u otras vías, no hará sino obrar de acuerdo con su geografía y su historia. Será lógica consiga misma. Después de plantear una serie de opciones, como la vía área, Jaime Mendoza señalaba que mañana volverá Bolivia al Pacífico. Eso es ineludible (Ibid, pág. 126).

JOSÉ CARRASCO TORRICO

Fue digno discípulo del patricio y jefe liberal Antonio Quijarro, fue ministro de los presidentes José M. Pando e Ismael Montes, culminando su carrera política con la consagración popular de su nombre a la Vicepresidencia de la República.

El aporte más importante de José Carrasco sobre la problemática marítima de Bolivia fue el libro: “BOLIVIA ANTE LA LIGA DE LAS NACIONES”, que sirvió de fórmula a la importante demanda ante la Sociedad de las Naciones en 1921. Carrasco manifestaba que la única amistad durable y sólida es la que se funda en derecho. En la actualidad, decía, “nuestras reivindicaciones se apoyan en las doctrinas del presidente Wilson”.

“Es imposible contener ese tipo espontáneo de patriotismo. Todo empeño para contrariar la naturaleza humana, es artificial y es inútil. Con Chile no tenemos, no podemos tener una amistad de derecho. No hay pueblo víctima que se conforme con el sacrificio de sus intereses. La opresión puede durar siglos, pero la libertad y el derecho renacen” (Ibid, pág. 139).

José Carrasco expresaba que “las doctrinas del presidente Wilson, selladas por el triunfo de los aliados y por los Estatutos aprobados de la Liga de las Naciones, permiten a los pueblos oprimidos invocar la justicia y pedir el restablecimiento de sus derechos vulnerados”.

Respecto al tema de Arica y Tacna, Carrasco manifestaba que “Chile maneja el anzuelo de Arica; pero cuando se trata de la realidad, no suelta el Morro”. Evoca las inauditas declaraciones de Abraham Koening, que “responde admirablemente al origen alemán de su apellido”.

Siempre en el tema de Arica y Tacna, Carrasco señala que la pretensión de Arica queda oficialmente descartada. No resta otro puerto que el de Antofagasta con un cúmulo de fundamentos de diverso orden. En primer término, colocamos el título de propiedad que tiene Bolivia sobre Antofagasta, reconocido por Chile en el tratado de 1874.

Es verdad que hasta 1889 el territorio de Antofagasta tenía el defecto de estar separado de los principales centros de Bolivia por un vasto y casi inabordable desierto, pero ese defecto fue ventajosamente sustituido con un ferrocarril, que lo ha colocado en condiciones de atender a los principales centros el país, mucho mejor que los demás puertos del Pacífico.

Ahora Antofagasta es el puerto natural de Bolivia por el derecho, por la historia y por la economía. Para Chile Antofagasta no tiene más significación que la magnífica renta que produce. No es puesto ligado a ninguna porción de su territorio.

José Carrasco resume la demanda ante el mundo de la siguiente manera: “… en virtud del artículo 24 del Estatuto de la Liga de las Naciones y de acuerdo con la doctrina de que no puede existir nación incomunicada con el mar, Bolivia pide que se le restituya la provincia de Antofagasta en el Pacífico, que perteneció desde su descubrimiento a su patrimonio nacional. Esta demanda tendría las simpatías del mundo, en apoyo incondicional del Perú y la firme base de la justicia”.

Sin embargo, el país vecino siempre ha huido de toda mediación con aquel sofisma de que la dificultad ha de ser salvada directamente, es decir entre Bolivia y Chile. Por fortuna, la Liga establece un alto Tribunal al que tienen que someterse obligatoriamente, aun los que no están dentro de ella, bajo penalidades prácticas que impondrían la obediencia (Artículo 17 del Estatuto).

Carrasco manifestaba que vale mucho más ser grande por la calidad de serlo que por la cantidad. Bolivia está al frente de un dilema: o la Liga de las Naciones le hace justicia o le salva el derecho de la revancha.

Concluía Carrasco que: “Bolivia, triunfante en su derecho ante un Tribunal de paz o después de una sangrienta victoria, tampoco llevará el odio a Chile, porque no busca venganza sino reivindicación.

Debemos a la Patria no sólo nuestra vida, sino también la de nuestros hijos. El pesimismo conduce a los pueblos a la degradación y a la ruina. Un pueblo sin ideal es un pueblo vencido; una juventud que no aspira a la gloria para defender su bandera, sería una juventud muerta.

El pueblo, que es la cohesión de las unidades pensantes, donde la providencia acumula reservas inagotables de calor, en fuerza y de luz, es el depositario de este sagrado recurso que las naciones oprimidas llaman revancha. Ese pueblo responderá al santo llamado de la Patria y Bolivia resurgirá del fondo de sus injustas desgracias”.

 El Diario, Bolivia, 25 de marzo de 2011

Parte VII

 JOSÉ MARÍA BALDIVIA G.

Este hombre nacido en La Paz, de una mente lúcida, se hizo abogado a los 20 años. El Dr. Baldivia estuvo en los archivos históricos y después de analizar los diferentes documentos concluyó que el Tratado de Ancón, que transfirió la provincia peruana de Tarapacá a Chile, comprometió de hecho la integridad del litoral boliviano a favor del vencedor, no obstante la entereza con que defendió sus derechos manteniendo en statu quo, o de tregua sus relaciones con Chile.

A pesar de las múltiples gestiones de la diplomacia boliviana, como solución se planteó Arica para Chile y Tacna para el Perú, dejando a Bolivia definitivamente mutilada, enclaustrada y bajo dependencia de ambos países. Esta situación llamó la atención de Baldivia G., quien hizo investigaciones y estudios desde el mismo comienzo de la vida republicana boliviana.

En una de sus primeras investigaciones dice que en uno de los primeros actos de la Asamblea Constituyente de 1825 se propuso al Libertador para que éste influya ante Perú para facilitar el proyecto de complementación de la soberanía y Sucre, durante su gobierno, insistió en el mismo propósito, reiterando a Bolívar la necesidad de satisfacer el anhelo de la república naciente, por considerar indispensable para el complemento de su soberanía. Así se firmó el tratado de límites de 1826, que contemplaba la cesión de Tacna y Arica a Bolivia, tratado que fue aprobado por el Congreso en noviembre del mismo año.

La idea anterior fue también expuesta por José Rosendo Gutiérrez en 1877 cuando señaló que: tarde o temprano Arica y Tacna tendrían que formar parte de la nación boliviana.

El Presidente Aniceto Arce decía: “no quiero guerra con el Perú ni con ningún otro país. Quiero la paz, y para asegurarla definitivamente, ambiciono la anexión definitiva de Tacna y Arica a Bolivia… Y mantengo que Chile, al asegurar la paz del continente, necesita colocar a Bolivia entre el Perú y el…”.

Con estos antecedentes, queda explicada la actuación del presidente Arce como Ministro de Bolivia en Chile, y luego como Presidente de la República, cuyo periodo concluyó con la firma del protocolo Matta-Reyes, que contemplaba la cesión de Tacna y Arica a Bolivia.

José María Baldivia G. hace constar la actuación del Dr. Mariano Baptista en las negociaciones con Chile, asimismo la influencia que tuvo en el Gral. Narciso Campero, sobre las negociaciones con Chile, porque era más favorable al país del Mapocho.

El presidente Severo Fernández Alonso, señala Baldivia G., era de la misma escuela de Arce y Baptista, por tanto en 1895, con base en lo aprobado por Gutiérrez – Barros Borgoño, escuchó la sugestión de Pinkas, de pactar la paz con Chile, sobre la base de una indemnización pecuniaria, sin puerto; y Emeterio Cano, ministro de Bolivia en Santiago, fue el que en 1893 sentó las bases de un factum. En 1901 Félix Avelino Aramayo lo complementó, y fue el que sirvió de pauta, siendo discutido y aceptado en 1904 por el gobierno del Gral. Pando y su mayoría congresal.

Baldivia G. hizo conocer estas opiniones en enero de 1927, con una lectura minuciosa se puede ilustrar otros detalles de las negociaciones respecto a la problemática marítima de Bolivia.

MIGUEL MERCADO MOREIRA

Es otro de los bolivianos que se ha ocupado de la problemática marítima de Bolivia, especialmente de los límites con Chile.

En su libro “Historia internacional de Bolivia con Chile” establece que en 1825 Bolivia tenía en el Pacífico una costa de 80 leguas, es decir desde el río Loa en el norte hasta el río Salado en el sur; en esta costa estaban cuatro puertos mayores: Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla, y siendo siete caletas de menor importancia: Gatico, Guanillos, Michilla, Tames, Gualaguala, Cobre y Paquica.

El inmenso territorio que poseía Bolivia parecía no tener vida, había pequeñas poblaciones diseminadas en todo el desierto que alcanzaba a 158.000 Km2.

Mercado Moreira dice que los gobiernos y estadistas chilenos nunca habían pagado su atención sobre Atacama, territorio que yacía como desprovisto de utilidad, ni nunca habían manifestado interés en disputa con Bolivia, el inesperado descubrimiento del salitre les abrió los ojos, y recién, entonces, empezaron a comprender que la felicidad de Chile estaba allí.

Mercado Moreira nos hace ver que el 31 de marzo de 1863 el Gobierno boliviano convocó al Congreso a sesiones extraordinarias en la ciudad de Oruro, designando entre los temas a deliberar “la cuestión internacional de la república de Chile, procedente de la ilegítima que el Gobierno de esta república ha tomado del litoral boliviano, desde el grado 26 hasta en grados 23 de la latitud meridional”.

Mariano Melgarejo, militar que ejercía el gobierno en 1863, olvidó los ultrajes ingeridos a la dignidad nacional y concedió a Chile parte de nuestro territorio, iniciándose de esta manera la entrega de nuestro litoral, a través del tratado de 1866, manifestaba Mercado Moreira.

Mercado hace ver el manejo diplomático de Bolivia de tal forma que todo pareciera estar en contra de Bolivia. Así, por ejemplo, Frías perfeccionó fácilmente la alianza, mediante el tratado suscrito en Lima el 6 de febrero de 1873, y que dice: “a las repúblicas de Bolivia y en Perú… Estipulan el presente tratado de alianza defensiva: Artículo 1ro.- Las altas partes contratantes se unen y se ligan para garantizar mutuamente su independencia, su soberanía y la integridad de sus territorios respectivos: obligándose… a defenderse contra toda agresión exterior…”.

Mercado hace una minuciosa relación de la invasión de Chile a territorio boliviano a partir del 14 de febrero de 1879. También se refiere al tratado de 1895, que el 18 de mayo suscriben los ministros Luis Barros Borgoño y Heriberto Gutiérrez, referido a la transferencia de territorios y de comercio. Así mismo se refiere a la actuación de Abraham Koening, principal representante chileno que hizo conocer al Gobierno boliviano “que el litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale: que si nada valiera, no habría interés en su conservación”.

En otra parte de su libro, Mercado Moreira hacer conocer la propuesta de Chile a Perú en el sentido de dividir Bolivia. Finalmente, en su libro hace un análisis del tratado de 1904.

El Diario, Bolivia, 27 de marzo de 2011

Parte VIII

 E. FONSECA MONTARROYOS

Dictó una conferencia en la Sorbona de París sobre la conquista chilena de 1879. En su conferencia dijo que el 4 de abril de 1884 Bolivia tuvo que aceptar el pacto de tregua indefinido y poner los territorios comprendidos entre el paradero 23 y el cauce del río Loa, bajo la soberanía de Chile. El tratado de paz conoce definitivamente esta soberanía que fue firmada por los dos países el 20 de octubre de 1904.

En 1900 sí le propuso al Perú la llamada “polonización (referido a Polonia) de Bolivia”, es decir la división de esta república en zonas de influencia que serían repartidas entre dos estados. Chile creyó vencer así la resistencia del Perú en la cuestión de Tacna y Arica y firmar con él un convenio más cómodo a expensas de Bolivia.

Estas revelaciones fueron conocidas en París y causó mucha polémica la actuación de Chile.

Es, pues, un hecho notorio que la cuestión del Pacífico corre una vez más en el riesgo de volverse sangrienta. El único medio para evitar una nueva catástrofe es que el mundo conozca este tema y las naciones que en estos momentos juzgan a los responsables de la guerra de 1914, hagan prevalecer la justicia y el buen sentido en las repúblicas sudamericanas del Pacífico, concluye la intervención de E. Fonseca Montarroyos, en la Universidad de la Sorbona de París.

ABDÓN SAAVEDRA MALLEA

Don Abdón Saavedra ofrendó a su Patria toda su capacidad y se constituye en el defensor de Bolivia en su pleito casi secular con Chile.

En la obra “El tratado de 1904 es nulo” muestra una serie de sustentos legales para demostrar que este tratado firmado entre Bolivia y Chile no tiene validez. Saavedra sostenía la nulidad de este tratado fundándose en razones de orden jurídico y moral.

Sostenía que la soberanía de los pueblos, como parte integral de su existencia, es inalienable y por ningún título ni causa, la vida no se puede imaginar total o parcialmente a favor de terceros. Señalaba como ejemplo, que no se puede vender el brazo u otro miembro vital de una persona, el hombre está impedido de disponerlo, y aceptarlo. Así las nacionalidades no pueden ser desmembradas a favor de otros pueblos porque están impedidos de hacerlo.

Asimismo, decía que sólo una constituyente, un congreso especialmente convocado puede tratar sobre la desmembración del territorio patrio. Los parlamentarios de 1904 fue una legislatura ordinaria, reunida para tratar los negocios corrientes de la nación, sin mandato expreso, careciendo de facultad para entender de un negocio extraordinario de tanta magnitud. Por tanto, la legislatura de 1904, que aprobó el tratado ominoso y cruel que imponía Chile, sobrepasó sus facultades propias e invadió las que debía reservarse a un congreso especialmente convocado.

Por otro lado, el tratado firmado con Chile es nulo porque existe un incumplimiento por parte de Chile en algunos de sus principales artículos: “serán reconocidos por las Altas Partes contratantes los derechos privados de los nacionales o extranjeros si hubieran sido legalmente adquiridos en los territorios que en virtud de ese tratado queden bajo la soberanía de uno u otro país”.

Saavedra hizo conocer una infracción terminante del Artículo 12 del tratado, que dice: “todas las cuestiones que lleguen a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente tratado, serán sometidos al arbitraje de su Majestad, el Emperador de Alemania”. Frente a esta observación, Chile respondió que no llevaba el pleito al conocimiento de ningún árbitro porque tenía sus tribunales para decidir.

El ilustre paceño Dr. Abdón Saavedra ha puesto todo su empeño para demostrar que el tratado de 1904 es nulo, sin embargo no fue tomado en cuenta en las negociaciones diplomáticas con Chile. Será conveniente que la actual cancillería boliviana asuma esa responsabilidad y prepare un documento para que los organismos internacionales puedan conocer las diferentes fallas del tratado de 1904.

Se hace necesario que exista un documento de tipo jurídico y la cancillería boliviana tomé muy en cuenta las propuestas del Dr. Abdón Saavedra.

 El Diario, Bolivia, 28 de marzo de 2011

Parte IX

 FRANZ TAMAYO

Nacido el mismo año que Chile invadía territorio boliviano, Franz Tamayo señalaba su punto de vista respecto a la decisión de los jueces en Ginebra (Suiza), respecto a la demanda interpuesta por Bolivia contra Chile: “cómo los tratados pueden hacerse inaplicables en muchos casos, y, por consiguiente, revisables. Un caso concreto es el tratado de Bolivia con Chile, es justamente el que se ha hecho inaplicable en todo sentido. Entonces, si esto es así, ¿en qué queda la opinión de los juristas de Ginebra, que solamente admiten para la revisabilidad de los tratados, cuando el tiempo establece cambios morales y materiales?”.

Argumentaba que aquella interpretación capciosa sobre la competencia en la Liga de las Naciones ha tenido un motivo: empequeñecer los derechos bolivianos, creando para Bolivia una situación falsa. La Asamblea quería asustar a los delegados bolivianos y decir luego al mundo: “no sé de qué se trata. Yo nada tengo que ver. Son los juristas que han dado su opinión en este sentido. Si la delegación de los tres ha prevaricado, no lo ha hecho conmigo. Si hay mala interpretación nada podemos hacer nosotros, es una opinión de los juristas.

Los juristas de la Liga de Ginebra no sólo caen en contradicción con documentos públicos dictados por ellos mismos, sino que se echan el más grande baldón de impreparación conciencial”.

Asimismo, Franz Tamayo se refiere a la paz en el mundo y señala que podemos asegurar que estaba amenazada en esta parte del continente por Chile. Bolivia está amenazada por 50.000 chilenos en su frontera, bien artillados y bien armados. Sin embargo, he aquí lo que dicen los juristas: el peligro del Pacífico es inminente.

Franz Tamayo decía que el plan del Ministerio de Relaciones Exteriores es malo, porque está reñido con la voluntad nacional y con el voto que establece la exclusión absoluta de todo criterio, sino el que sea rigurosamente jurídico. Frente a esta situación, Tamayo criticaba la política adoptada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, porque está la llevaría a la línea. Asimismo, Tamayo hacía ver la ausencia completa de hombres realmente juristas y manifestaba que sólo hay un hombre que podamos citar verdaderamente como jurista: Bustillo (Rafael). Hubo urgencia de esta clase de hombres y, agregaba, el derecho y la justicia deben ser las únicas armas que usemos para la defensa de nuestros sangrados intereses.

Tamayo decía que el concepto reivindicacionista jurídico de la República es que no se trata de conseguir uno o dos puertos para Bolivia. La reivindicación jurídica se requiere para la reparación amplia de la lesión que hemos sufrido, en toda su magnitud, porque con la reivindicación jurídica recuperaremos nuestros puertos y nuestros derechos jurídicos. No imploramos a Chile un favor cristiano que nos dé un puerto.

También hace constar que se hizo convenios no de carácter jurídico sino diplomático. Estamos jugando con dados esperando que algún día caiga un buen lado, pero como jugamos al azar, siempre salimos mal.

La única vez que no hemos jugado al azar ha sido en Ginebra, donde si no fue un éxito, como dijo el ex canciller Alberto Ostria Gutiérrez, hemos salvado el honor íntegro y el derecho boliviano.

El Diario, Bolivia, 30 de marzo de 2011

Parte X

DEMETRIO CANELAS

Este hombre cochabambino fue el abogado contra el maquiavelismo diplomático de la Moneda y el paladín de reivindicacionismo de los puertos y costas del Litoral.

El Dr. Canelas se ha constituido en un movilizador de las juventudes y de las masas por la causa del buen derecho y la dignidad internacional. Desempeñó funciones de Estado del más alto rango, desde la Prefectura de Oruro, la Presidencia de la Cámara de Diputados, los ministerios de Relaciones Exteriores y de Gobierno, hasta la delegación de Bolivia en la Sociedad de las Naciones y la embajada en el Perú. Fue fundador del periódico “Los Tiempos”.

Canelas nos muestra cómo Chile ha rehusado toda intervención de la Liga de las Naciones en los negocios del nuevo mundo, en lo referido a la demanda boliviana, que afecta a la integridad de Bolivia.

Según la delegación chilena, al analizar el Tratado de 1904, concluye que éste es favorable a Bolivia y que sus cláusulas han sido totalmente ejecutadas. Los chilenos han pretendido resolver el problema marítimo como un simple incidente, denuncia Canelas.

La delegación chilena ha realizado todas las maniobras para que no se inscriba en el orden del día el tema planteado por Bolivia, ante la Liga de las Naciones.

Canelas decía en el alegato que Chile había ocupado territorio boliviano, las aduanas bolivianas habían sido transformadas en mercado, en una especie de factoría colonial. Todas las importaciones chilenas fueron eximidas de impuestos, la independencia boliviana en tales condiciones fue sólo nominal y, con todo, se hizo necesario que Chile ejerciese amenazas contra Bolivia.

Canelas denunciaba que Chile jamás ha cumplido con los tratados firmados con Bolivia, las cláusulas que no eran favorables a sus intereses. Asimismo, denunciaba que grandes concesiones de salitre fueron entregadas a empresas internacionales que, según el tratado, debía respetar Chile, además fueron anulados por sus tribunales, vendiendo su Gobierno esos yacimientos, mediante el remate y en propio beneficio, habiendo percibido, en consecuencia, más de cien millones de libras esterlinas, sin que las frecuentes reclamaciones de Bolivia hubieran tenido resultado alguno. Actualmente esta cuestión aún no ha sido resuelta.

La Cancillería boliviana debe tomar en cuenta estos antecedentes, porque al final todo se cuenta y nuestro reclamo marítimo será más consistente.

En cuanto al fallo de los juristas de Ginebra, Canelas relataba todos los pormenores del proceso de la Liga de la Naciones, que era a favor de Chile. Finalmente afirma que la Cancillería boliviana ordenó el retiro de la demanda presentada ante la Liga de las Naciones, hecho que para Canelas era una especie de abdicación, motivo por el cual renunciaba a la Delegación boliviana.

FLORIÁN ZAMBRANA

Escribió el libro “BOLIVIA ANTE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES”, donde se detalla las gestiones de la Delegación de Bolivia en dos asambleas de esta organización, demandando la revisión del tratado con Chile de 1904. Zambrana fue testigo de las maniobras chilenas y de las contemporizaciones oficiales de la Liga, que remata en un fallo antijurídico de la Comisión. Estudia las causas y las incidencias del proceso incoado.

Hace referencia a las tablas y sus 14 mandatos que planteaba el presidente norteamericano Thomas W. Wilson. Uno de los mandatos de esta carta indica la absoluta libertad de navegación en todos los mares y, como otras declaraciones, garantizaba el derecho de los pueblos a comunicarse libremente con el océano. Bolivia creyó llegada la hora de recobrar si no toda, una buena parte de su antigua costa marítima.

Pueblos que geográficamente jamás tuvieron dominios litorales, debían adquirirlos merced al evangelio wilsoniano.

La Liga de las Naciones en concepto de Wilson debía ser el ojo de las naciones para la vigilancia de los intereses comunes, un ojo que no duerma, un ojo que se halle en todas partes, siempre vigilante y atento.

Zambrana decía que Chile poseía más de cinco mil millas de costra sobre el mar Pacífico, entre Taltal y Punta Arenas, se apoderó de las únicas cien millas que aún conservaba Bolivia en 1879, entre el Loa y el Paposo.

Zambrana hace conocer el voto pronunciado por la convención nacional del 6 de junio de 1921, cuando interpela Franz Tamayo al canciller Jaimes Freyre, manifestando:

Primero.- La república sólo tiene un criterio, el jurídico, así se lleva el asunto ante la sociedad de las naciones o ante otra potencia.

Segundo.- La república no tiene más voluntad que la reivindicación, por medios jurídicos, de sus derechos y territorios cedidos por la fuerza en el Pacífico.

Tercero.- Cualquier gestión en cada solución obtenida por la Cancillería, deberá tener esa forma y ese objeto jurídico, y

Cuarto.- Se considera justo y necesario sostener y llevar adelante en las mejores condiciones posibles, la demanda de revisión del Tratado de 20 de octubre de 1904, entre Bolivia y Chile, entablada por los delegados bolivianos ante el congreso de Ginebra, lo cual no excluye cualquier otra forma jurídica, tal como el arbitraje internacional que pudiera presentarse en el curso del tiempo.

Zambrana también hace mención al tema de Tacna y Arica, sin embargo su análisis es más de referencia y conocimiento histórico.